Pilates León

Comparación de la activación muscular durante los abdominales hipopresivos y el método Pilates

Publicado por Ana Belén el 16 de dic.

1.    RESUMEN / ABSTRACT

Escrito por Rafael Humanes Balmont     facebook: humanes80 

PROXIMO CURSO DE INSTRUCTOR HIPOPRESIVOS EN LEÓN. Certificado por el Metodo Hipopresivos de Marcel Caufriez. 

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El objetivo de este estudio fue evaluar los niveles de actividad de los músculos abdominales del Oblicuo Interno (OI) y del Recto abdominal (RA) durante tres acciones o maniobras: El abdominal hollowing con instrucción (AHC), el abdominal hollowing sin instrucción (AHS) (el sujeto no realiza ninguna maniobra) y la técnica Abdominal Hipopresiva (TAH) en posición de Tabletop, en cúbito supino.

Diez mujeres sanas se estudiaron con edad media de 31,4 SD±4,92 años, altura 175,2 SD±6,57 cm, peso 60,9 SD±10,02 e IMC 20,48 SD±1,85 kg/m2. Se realizó, a cada sujeto, una prueba de contracción máxima voluntaria (MVC) registrando los datos con electromiografía (EMG) de superficie de cada músculo (OI y RA). Los datos de EMG de cada músculo se normalizaron como porcentaje de la MVC.

Los resultados mostraron diferencias significativas en la actividad EMG de los músculos abdominales. En la actividad del RA se encontró diferencias significativas en AHS y AHC con respecto a la THA de P<0,05. En el OI se encontró diferencias significativas entre AH sin instrucción y con instrucción (P<0,05). En dos de los tres ejercicios se observaron diferencias significativas (P<0,05) entre los músculos OI y RA (P=0.043) en el AHC y la TAH.

El AHC produjo un aumento significativo de los niveles de EMG del OI (P=0,042), pero no del RA (P=0,131) en comparación con AHS. La TAH una disminución significativa de los niveles de EMG del RA, en comparación con el AHC (P=0,041) y AHS (P=0,042). Y con respecto, al OI no se encontró diferencias significativas de la TAH en comparación con en AHC (P=0,138) y AHS (P=0,176).

La posición de tabletop puede ayudar como ejercicio más avanzado, a los ya conocidos, para la mejora del control de la estabilidad y del AHC.

Palabras clave: abdominal hollowing, core, electromiografía, dolor de espalda bajo (lumbalgías), pilates, técnica hipopresiva, estrés incontinencia urinaria.

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RESUMEN/ABSTRACT

The aim of this study was to evaluate the levels of the internal oblique abdominal muscles activity (OI) and rectus abdominis (RA) during three actions or maneuvers: abdominal hollowing with instruction (AHC), abdominal hollowing uneducated (AHS) and with Abdominal Hypopressive technique (THA) supine decubitus position performing Tabletop. Ten healthy participants, female subjects, mean age 31.4 ± SD 4.92 years, height 175.2 ± SD 6.57 cm, weight 60.9 ± 10.02 SD and BMI 20.48 ± SD 1.85 kg/m2. A test of maximal voluntary contraction (MVC) had been carried out recording data with electromyography (EMG) surface of each muscle (OI and RA). EMG data of each muscle during the AH with and without instruction and AHT normalized as a percentage of the MVC.

The results showed significant differences in EMG activity of the abdominal muscles. In RA activity was significant differences in AHS and AHC regarding the THA of P <0.05. With respect to OI found significant differences between AH with and without instruction (P <0.05).

The AHC caused a significant increase of the IO EMG levels (P = 0.042), but not of RA (P = 0.131) compared with AHS. The TAH caused a significant decrease EMG levels of RA, as compared with the AHC (P = 0.041) and AHS (P = 0.042). But with respect to OI found no significant differences with TAH compared to AHC (P = 0.138) and AHS (P = 0.176).

tabletop position as exercise can help more advanced than those already known to improve the stability and control of the AHC.

Keywords: abdominal hollowing, core, electromyography, low back Pain, pilates, Hipopressive technique, stress urinary incontinence.

2.    INTRODUCCIÓN

La actividad de los músculos abdominales del tronco juega un papel esencial en la estabilidad de la columna lumbar. El transverso abdominal (TRA) es uno de los músculos estabilizadores del tronco (Hodges PW. 2001), y su activación es antecesora al movimiento de las extremidades (Hodges PW y Richarson 1997).

La actividad contráctil en los músculos de la pared abdominal puede ser: de forma involuntaria; por acciones reflejas de protección para la columna (Cresswell 1994, Lavanda 1989, Marras 1987, Stokes 2000, Wilder 1996) y de forma voluntaria. El Abdominal Hollowing (AH) es una de las técnicas utilizadas para contraer la faja abdominal de forma voluntaria: Consiste en coactivar de forma voluntaria la musculatura abdominal profunda disminuyendo, a la vez, la actividad de la musculatura superficial tirando suavemente del ombligo hacia la columna vertebral y hacia arriba, manteniendo la estabilidad lumbo-pélvica.  (A.F. Mannion 2008, Beith ID 2001, Bjerkefors A. 2010, Urquhart 2005).

El Abdominal Holliwing genera una activación moderada del TRA y OI y una baja actividad del Oblicuo Externo (OE) y del RA. Esto produce un alto índice de estabilidad lumbo-pélvica y bajo estrés compresivo (Mc Gill 2002). De esta forma los sujetos son capaces de aumentar selectivamente la activación del TRA aislando el RA (Urquhart 2005).

Hoy en día, las LBP son un problema muy común de nuestra sociedad. Diferentes estudios hablan de disfunciones en el control de los músculos abdominales y de la espalda (O'Sullivan 1997, Panjabi 1992, Richardson y Jull 1995). Estos ejercicios tienen como objetivo; desarrollar los músculos de la pared abdominal, para que, puedan desempeñar las funciones correctas en aquellos pacientes con dolor lumbar (Goldby 2006, O'Sullivan 1997, Rasmussen-Barr 2003, Shaughnessy y Caulfield 2004).

En nuestra actualidad, diferentes modalidades deportivas y métodos de entrenamiento, ya realizan un trabajo de los músculos estabilizadores del tronco, más comúnmente conocidos como entrenamientos del CORE. Muchos estudios están basando sus investigaciones en esta forma de trabajo (Gottschall JS 2012, McGill 2010, Richard A. Ekstrom 2007, Vera-García 2011)

El método Pilates basa uno de sus principios en la centralización o CORE dando un fundamentando su trabajo de estabilización. Se intenta que haya una coactivación de todos los músculos estabilizadores del tronco y que actúen de forma sinergista  aumentando la estabilidad lumbar. Los músculos implicados en esta coactivación son: el TRA, OI, multífidos (Moseley GL 2002, Richardson 2004), suelo pélvico (Sapsford 2001) y el diafragma (Hodges P. 1997, 2000) A todo esto se denomina activación del core.

La desincronización de los músculos sinergístas del suelo pélvico y la faja abdominal, y los aumentos de presión intra-abdominal con debilidad en los músculos del periné pueden ocasionar incontinencia urinaria y prolapsos uterinos. (Bø, K. 1995, 1989b, Jozwik, 1993). Incluso en aquellas mujeres que practican deportes (Bø, K., 1989a, Jolleys V. 1988, Nygaard D. 1990).

La TAH tiene como objetivo realizar ejercicios beneficiosos para la faja abdominal y sin efectos negativos sobre el suelo pélvico. Suelen utilizarse como terapia física para el tratamiento de las disfunciones del suelo pélvico. “Los ejercicios posturales sistémicos logran una disminución de la presión en las cavidades torácica, abdominal y pélvica” (Caufriez, 1993). “Son ejercicios posturales ordenados y rítmicos que permiten la integración, la memorización y automatización de mensajes propioceptivos sensitivos o sensoriales asociados a unas posturas o movimientos particulares” (Caufriez 2010).

 

3.    ANTECEDENTES.

I.                    ELECTROMIOGRAFÍA.

De Luca CJ. 1997, nos define la Electromiografía (EMG) como: “la captación de las señales eléctricas producidas por los músculos durante una contracción muscular. Estas señales son generadas por el intercambio de iones a través de las membranas de las fibras musculares debido a una contracción muscular”.

La Electromiografía registra las señales eléctricas producidas por los músculos durante una contracción muscular. Esto lo produce el intercambio de iones a través de las membranas de las fibras musculares ocasionada por la contracción del músculo.

N. Massó 2010, nos dice:” Las técnicas electrofisiológicas nos permiten obtener de forma relativamente sencilla información muy valiosa sobre la actividad neuromuscular. En clínica, estas técnicas se suelen concretar en dos: la neurografía y la electromiografía de aguja. La primera permite estudiar el potencial de respuesta de una rama nerviosa sensitiva, motora o mixta sometida a un estímulo eléctrico aplicado sobre la superficie. La segunda posibilita el registro directo y preciso de la actividad eléctrica del músculo estudiado, tanto en reposo como en los intentos de contracción máxima. Otra técnica de registro de la actividad eléctrica del músculo es la electromiografía de superficie (EMGS), que ofrece otras ventajas y aplicaciones, tanto en investigación como en la prácticaclínica”.

Nosotros nos centraremos en la EMG de superficie. Los registros se realizan a través de dos electrodos para cada músculo que se colocan en la piel en la dirección de contracción de las fibras musculares. Depende del modelo de Electromiógrafo puede tener otro electrodo como “toma tierra”, es decir, estar colocado en otro lugar que no tenga actividad eléctrica para el registro de base. Éste, es nuestro caso que, utilizaremos un MEGA6000T8.

Todas las características a tener en cuenta para la colocación de los electrodos, las propiedades de la piel, el amplificador, la calidad del contacto de la piel, etc. podemos encontrarlas en SENIAM, que es un consenso multinacional donde se trató los aspectos más importantes de la EMG. (http://www.seniam.org)

La metodología que hemos seguido para la colocación de los electrodos es la siguiente:

Primero, tendremos que preparar la piel. Rasurar si se observa bello, tiene que estar lo más limpia posible, para reducir la impedancia existente, con el fin de obtener una señal eléctrica de máxima calidad. También, lo conseguiremos pasando un exfoliante por la zona y alrededores. Seguidamente desinfectamos con alcohol, para limpiar la zona y no interfiera en la señal, y dejamos secar unos minutos.

 Segundo, para colocar los electrodos tendremos que localizar el punto exacto. SENIAM ha establecido unos puntos concretos para todos los músculos, en este caso, el RA y el OI. Para el RA, los electrodos se colocaran en una orientación craneal / caudal a 2 cm por debajo del ombligo y 1 cm lateral a la línea media. Para el IO, se colocaran horizontalmente a 2 cm por debajo y medial a la espina ilíaca anterosuperior. Estas localizaciones coinciden con el estudio de Marshall y Murphy 2003.

Tercero, inspeccionar la línea base, es decir, si los electrodos están bien colocados y tienen un voltaje inferior a 5 microvoltios, lo mediremos con un polímetro. Si el voltaje es mayor se deberá de quitar los electrodos y comenzar de nuevo todo el proceso.

En éste estudio se registrará la EMG de los músculos del OI y RA. Se investigará la actividad EMG en los músculos globales (RA) y músculos locales (OI y TRA), orientándonos así sobre la actividad del TRA.

 La grabación de la actividad EMG en músculos locales, probablemente, representa al OI y al TRA (O'Sullivan 1998, Marshall y Murphy 2003). Estos dos músculos se superponen, OI sobre TRA. Y aunque se tomen las señales de EMG del OI, hay estudios, que verifican la similitud de activación entre estos dos músculos. Se ha demostrado que funcionan como músculos locales y profundos para facilitar el AHC (Marshall y Murphy, 2003).

II.                 MÉTODO PILATES

Según Pilates Method Alliance (PMA), el Método Pilates se basa en la realización de ejercicios basados en la integración de varios principios como: la respiración, el movimiento y desarrollo uniforme de todo el cuerpo, la concentración, el control, la centralización, la precisión y el ritmo.

Muchos estudios científicos corroboran la calidad y mejora que se produce con este método y sobre todo los cambios estructurales a nivel de estabilización de la pelvis y de la faja abdominal.

Una revisión sistemática sobre el Método Pilates y la composición corporal (Aladro-Gonzalvo 2012), concluye que puede producir cambios en la composición corporal pero debido al mal diseño de los programas de investigación no se puede llegar a conclusiones definitivas ni certeras.

Los programas mal diseñados, para el estudio del método, puede obtener resultados inciertos. Y esto lamentablemente ha pasado en muchos de los estudios analizados en el Método Pilates.

Otra reciente revisión sistemática, nos dicen que, el Método Pilates obtiene mejoras en las disfunciones de las lumbalgias crónicas en diferencia con los sujetos control con LBP (Posadzki P 2011). Otros estudios confirman la eficacia de este método con respecto a las lumbalgias inespecíficas (La Touche R. 2008) donde se revisó el análisis de varios estudios del Método Pilates y los resultados analizados fueron positivos para la reducción del dolor de la LBP. Aunque también son necesarias más investigaciones.

Otro estudio, habla de los beneficios del pilates con respecto al movimiento del brazo y la postura (Emery K. 2010) donde el objetivo fue determinar el efecto de un programa de entrenamiento de pilates en la postura del brazo con respecto al tronco, fuerza, flexibilidad y patrones biomecánicos. Las conclusiones de este estudio dicen que se mejora la fuerza abdominal y la postura de la columna vertebral en la zona dorsal superior, así como la estabilización de la postural central del tronco con los movimientos de flexión del hombro. Este estudio apoya el uso del pilates en la prevención de trastornos de hombro y cuello.

Otra evidencia científica, Pilates mejora la resistencia muscular y la flexibilidad, aunque no hay diferencias significativas en el equilibrio ni en la posición postural. El objetivo de este estudio fue determinar los efectos del Método Pilates en la resistencia abdominal y superior del tronco, la flexibilidad de la musculatura isquiotibial, la postura y el equilibrio. Las conclusiones dicen que pilates produce mejora en la fuerza y en la flexibilidad utilizando ejercicios de baja intensidad (Kloubec JA 2010).

Dorado C. y Calbet J.A. 2012, revelan que existen diferencias de asimetría en un 8% en el volumen total de los oblicuos del lado no dominante mayor que del lado dominante (P<0,01) pero, no hay diferencias significativas en el RA de la mujer sana sedentaria. Realizando Pilates dos veces por semana durante de 9 meses las diferencias asimétricas, del lado no dominante y dominante, desaparecen teniendo volúmenes similares en los oblicuos (diferencia de 2% (P<0,043)). Además provoca hipertrofia del RA en un incremento del 21% (P<0,05).

III.              ABDOMINAL HOLLOWING

Muchos estudios han investigado esta técnica o maniobra, que consiste en, coactivar de forma voluntaria la musculatura abdominal profunda disminuyendo, a la vez, la actividad de la musculatura superficial tirando suavemente del ombligo hacia la columna vertebral y hacia arriba, manteniendo la estabilidad lumbo-pélvica.

Esto ayudaría a pacientes con LBP a trabajar de forma propioceptiva la activación de la faja abdominal, ya que, como hemos dicho anteriormente estos padecen una desincronización de la misma.

El AHC se han investigado en diferentes posiciones: de cúbito supino por su facilidad de activar y seleccionar de forma más exclusiva el OI, de prono, cuadrupedia, y de pie, ya que, la fuerza de la gravedad hace que en estas posiciones los músculos abdominales estén más relajados, y otras investigaciones han estudiado diferentes ejercicios con el AHC en estas posiciones. (A.F. Mannion 2008, Beith ID 2001, Bjerkefors A. 2010, Urquhart 2005)

A.F. Mannion 2008, estudió la asimetría en las paredes abdominales durante el AHC, las conclusiones, nos dicen que, durante el AHC, un sujeto sano del sexo femenino, no hay diferencias significativas en la media entre el lado derecho y el lado izquierdo del espesor de cualquier músculo de la pared abdominal pero sí que hay asimetrías individuales que son evidentes para diferentes músculos que van del 11% al 26% del grosor del músculo. Aunque si comparamos las contracciones de los músculos la asimetría es mucho menor (del 5% al 14% en función de cada músculo).

Bjerkefors A. 2010, investigó la activación muscular durante ejercicios de estabilización del tronco con y sin instrucción de ahuecamiento. El objetivo era evaluar los niveles de actividad de RA y TRA en diferentes posiciones. Llegando a conclusiones donde los sujetos son capaces de aumentar de forma selectiva la activación del TRA, aislando así el RA.

Pinto RZ 2011, estudió esta técnica con sujetos con y sin LBP con el objetivo de observar la influencia de la pelvis en diferentes posiciones, neutra y retroversión. Los resultados mostraron que los sujetos sanos y con LBP eran capaces de aumentar la activación del TRA en posición neutra más que en retroversión de la pelvis.  Y no se observaron diferencias significativas entre sanos y LBP.

Árabe AM 2011, no encontró diferencias significativas en el AHC con mujeres con y sin incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE). No había cambios en el porcentaje del grosor de los músculos del TRA y OI durante el AHC entre mujeres con o sin IUE.

Por último; Pulkovski N 2012, investigó si el AHC puede ser una herramienta útil para distinguir entre pacientes con LBP y sujetos sanos. Los resultados obtenidos no encontraron diferencias significativas, con lo que no sería válida esta teoría.

IV.              LA TÉCNICA ABDOMINAL HIPOPRESIVA

Las Técnicas Hipopresivas fue creada por el Doctor Marcel Caufriez denominadas “Aspiración diafragmática” para la mejora del postparto y a partir de ésta surgió la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH). El objetivo inicial de la GAH era buscar unos ejercicios que fuesen beneficiosos para la faja abdominal y sin efectos negativos sobre el suelo pélvico.

En 2006, Caufriez M. crea las Técnicas Hipopresivas para la prevención y mejora de la salud, la estética y el rendimiento deportivo, los denominados Hipopresivos Dinámicos o Reprocessing Soft Fitness (RSF).

Según Caufriez M. 2006, “la GAH es un conjunto ordenado de ejercicios posturales rítmicos, repetitivos y secuenciales que permiten la integración y la memorización de mensajes propioceptivos sensitivos o sensoriales asociados a una puesta en situación postural particular”.

La THA tiene una corta duración de “vida”, al ser tan reciente, no podemos a portar bases científicas fiables que nos garanticen un estudio de calidad. Pero sí, podemos a portar nuevos datos. Éste estudio tiene como fin, intentar realizar nuevas a portaciones para futuras investigaciones dando claridad y cientificidad a esta nueva técnica.

Caufriez M. habla de la mejora de los prolapsos uterinos, mejoras en el tono de reposo de la faja abdominal y el suelo pélvico y mejoras en la respiración debido al mejor funcionamiento del diafragma. Evidentemente todas estas mejoras se están estudiando para dar evidencia científica a esta técnica.

Caufriez define a un ejercicio hipopresivo como un ejercicio postural o dinámico que debe cumplir con estas premisas:

1.‐ Disminuir la presión en los conjuntos manométricos torácico, abdominal y perineal. Medible con manómetros.

2.‐ Activar electromiográficamente, sin una orden voluntaria directa, la faja abdominal y el periné. Medible con electromiografía de profundidad.

3.‐ Provocar una reactividad neurovegetativa en la que se verifica un aumento de la noradrenalina. Se averigua con la variabilidad cardíaca. Estudio espectral de la pulsatilidad neuronal.

4.‐ Entropía (TTT). Se averigua con el estudio morfológico de la cadena posterior. Seat & Reach, Toe Touch,…

Villanueva 2011, dicen que: “Son ejercicios posturales asociados a un ritmo de trabajo respiratorio y propioceptivo puesto que todos ellos se realizan adoptando diferentes posiciones en base a unas determinadas pautas técnicas caracterizadas por los siguientes puntos: adelantamiento del eje de gravedad, rectificación cervical, decoaptación de la articulación del hombro y apnea espiratoria”

“Una de las características principales de estos ejercicios común de lograr una disminución de la presión intraabdominal (aproximadamente de 50 mmHg), en todas las cavidades del espacio barométrico medible con manómetros de presión (Caufriez, Fernández, Guignel y Heinmann, 2007) y la activación de la musculatura de la faja abdominal y del suelo pélvico medible con electromiografía (Stupp 2011). Por ello la GAH se puede vislumbrar como una posible terapia conservadora de la IU”.

La efectividad de esta técnica se puede deber a la activación de la musculatura del suelo pélvico y TRA con TAH (Stupp 2011) y a la gestión de la presión intraabdominal, pues hay que tener presente, que un aumento de presión intraabdominal es un factor de riesgo importante en el desarrollo de un prolapso de órgano pélvico (Robles, Muela, Meldaña y Walker 2006)

En el Método Pilates para mantener esta presión abdominal y evitar así que los órganos desciendan el suelo pélvico debe de contraerse mediante el cierre de la uretra y mantenimiento de la posición del cuello de la vejiga, ya que, si no estos órganos serían empujados por las vísceras.

Diferentes estudios nos revelan que través de contracciones voluntarias del periné el cuello de la vejiga es elevado ( Bø K 1997) Una disfunción en el suelo pélvico puede ocasionar incontinencia urinaria, prolapsos etc. (Jozwik, 1993)  e incluso, aquellas mujeres que practican deportes tienen más posibilidades de padecer éstas disfunciones (Jolleys, V. 1988).

Sin embargo, La idea de la TAH es que la activación de la faja abdominal y del suelo pélvico se haga de manera refleja, de forma involuntaria. Llegando así a una mayor contracción o activación de fibras de tipo I, con una acción tónica. Actuando así, con una mayor acción sobre el sistema neuromotor.

V.                DIFERENCIAS ENTRE EL MÉTODO PILATES Y EL MÉTODO HIPOPRESIVO.

Muchas son las diferencias que hay entre estos dos métodos. El Método Pilates es un método muy completo donde se necesita de varios principios para llevar a cabo diferentes ejercicios, donde se busca el movimiento de articulaciones y ejercitar todos los músculos del cuerpo. Todas las acciones son voluntarias y hay una co-contracción de músculos profundos para que actúen de forma sinergista y participen en la estabilización de la columna lumbar.

La TAH, más enfocada al fitness y conocida como Reprocesing Soft Fitness (RSF) es una secuencia de ejercicios dinámicos, siempre encadenados de la misma forma donde se requieren de varios aspectos, como ya hemos citado anteriormente: adelantamiento del eje de gravedad, rectificación cervical, decoaptación de la articulación del hombro y apnea espiratoria. Todo ello nos lleva a la activación de la faja abdominal y del suelo pélvico se haga de manera refleja, y de forma involuntaria.

 

4.    OBJETIVOS

El objetivo de este estudio es evaluar los niveles de actividad de los músculos abdominales del Oblicuo Interno (OI) y del Recto abdominal (RA) durante tres acciones o maniobras: El abdominal hollowing con instrucción (AHC), el abdominal hollowing sin instrucción (AHS) y la técnica Abdominal Hipopresiva (TAH) en posición de Tabletop, en cúbito supino.

No hay estudios que verifiquen o comprueben si la posición Tabletop  a través de AHS y AHC puede predominar la musculatura profunda o superficial. El motivo de nuestro estudio es investigar si los sujetos son capaces de mantener esta activación de AHC con una mayor activación de los músculos profundos como son el OI y TRA y menos en los superficiales (RA y OE). Y a la vez estudiar qué sucede también con la TAH en este ejercicio, ya que no ha indicios de estudios sobre esta técnica.

 

5.    MÉTODOS

        I.              MUESTRA

Una muestra de diez sujetos participaron todos ellos del sexo femenino. Con edad media de 31,4 SD±4,92 años, altura 175,2 SD±6,57 cm, peso 60,9 SD±10,02 kg e IMC 20,48 SD±1,85 kg/m2. Los participantes fueron reclutados en un curso de instructores de pilates.

SUJETOS MEDIA SD
EDAD (años) 31.4 4.92
ALTURA (cm) 175.2 6.57
PESO (Kg)  60.9 10.02
IMC (kg/m2) 20.48 1.85

Tabla 1.

Los sujetos fueron excluidos si tenían algún historial clínico de hipertensión, problemas cardíacos o respiratorios y también si tenían un espesor del pliegue cutáneo en la zona abdominal y supra-ilíaca superior a 20 mm; Ya que el tejido adiposo disminuye la señal de la EMG y puede distorsionar los resultados. (Neumann y Gill 2002). También se excluyeron aquellos sujetos que los datos estaban erróneos o disturbados por el electromiógrafo.

     II.              INSTRUMENTOS

Los instrumentos utilizados para la realización del trabajo fueron los siguientes:

-          Electromiógrafo MEGA6000T8.

-          Electrodos de superficie de 30 mm de diámetro (Meditrace).

-          Polímetro (Medidor de voltios).

-          Plicómetro Harpenden.

-          Software Megawin v.2.4 (Mega Electronics. Ltd.).

-          Programa estadístico SPSS  V.19.

-          Hoja de cálculo Microsoft Office Excel 2007.

-          Cuña de 60º de inclinación y correas de fijación.

  III.              PROCEDIMIENTOS

Los participantes dieron su consentimiento informado (Anexo 1) antes de participar en el estudio. En un principio, todos los participantes ya sabían realizar AH y TAH. Se pasó un cuestionario donde se recogió datos personales y tiempo de experiencia (Anexo 2).

Posteriormente los participantes realizaron una prueba de máxima contracción voluntaria (MCV). Se evaluó los niveles de actividad de los músculos abdominales del Oblicuo Interno (OI) y del Recto abdominal (RA) durante tres acciones: con y sin instrucción de  AH y con THA en posición de cúbito supino realizando Dying Bugs. Posteriormente se normalizaron los datos con ANOVA no paramétricos con los rangos de signos de Wilcoxon.

a)      Máxima Contracción Voluntaria

A cada uno de los  participantes se le pidió realizar tres MCV recogiendo la máxima actividad de EMG para cada uno de los dos músculos abdominales, en la flexión del tronco, realizando un sit-up. Ángulo del tronco de 60º y con piernas flexionadas a 45º y brazos cruzados en el pecho (Dankaerts 2004, Marras y Davis 2001, McGill 1991, Ng 2002, Vera-garcía 2000).

Cada MCV fue realizada con una resistencia isométrica, las correas estaban sujetadas al pecho y fijadas a una distancia o ángulo concreto, como se ve en la figura 1. Cada MCV se mantuvo durante 5 s con un descanso de 2´ entre ensayos, para prevenir la fatiga muscular. Se tomó el máximo registro producido de EMG para cada músculo siendo utilizados para la normalización de los datos.

Vera-García 2010, realizó un estudio para la normalizar de la MCV del tronco en mujeres sanas en diferentes posiciones. En su estudio observó que los máximos índices de EMG se recogieron para el RA para la parte superior con posición de sit-up y para RA inferior en flexión inferior del tronco con acción de flexión de cadera resistida isométrica, pero en la normalización de los datos concluyó que en la flexión de tronco no hay diferencias significativas entre RA superior e inferior P>0.05. Para el OI se registró en decúbito lateral aunque no había diferencias significativas con el sit-up y demás ejercicios P>0.05.

No podemos obtener una sola prueba de MCV, ya que está comprobado que hay una gran variabilidad de actividad máxima muscular para cada sujeto en diferentes posiciones. Para obtener una MCV verdadera sería necesario el registro de varios planos como se ha demostrado en varios estudios (por ejemplo, McGill 1991, Ng 2002). Otros nos dicen que, los esfuerzos de rotación máximos pueden ser más apropiados para normalización de la EMG del IO (McGill 1991, Ng 2002).

Podemos concluir que, para nuestro estudio es necesaria la MCV para normalizar la EMG. Por ello realizaremos la prueba de sit-up;  ya que, es posible que registre la máxima actividad eléctrica del RA. También tomaremos esta prueba para el OI al no haber diferencias significativas en otras posiciones.

b)      Abdominal hollowing sin instrucción (AHS).

Los sujetos no debían de estar familiarizados con la técnica, ya que, ésta solo consiste en realizar en posición Tabletop sin ninguna instrucción (figura A).  Debía de mantenerlo durante 5 s en ésta posición. Se realizó dos repeticiones, con un descanso de 1 minuto entre cada una.

c)       Abdominal hollowing con instrucción (AHC).

Los sujetos estaban familiarizados con AHC y debían mantenerlo durante 5 s en posición de Tabletop (Figura B). Ésta maniobra debían de realizarla dos veces, con un descanso de 1 minuto entre cada una. El AHC se realizó tirando suavemente del ombligo hacia la columna vertebral y hacia arriba mientras que no se permitió ningún movimiento de la columna vertebral, costillas, pelvis o cadera (Norris 1995, Richardson y Jull 1995, O'Sullivan 2000). La pelvis debe de mantener una posición neutra. Después de que el ombligo se ha acercado a la columna vertebral se debe mantener la contracción abdominal durante 5 s, mientras que continúan respirando normalmente. La activación del TRA debería de ser a un nivel bajo de la contracción muscular, aproximadamente de 25 por ciento de su MVC (Richardson y Jull 1995).

d)       Técnica abdominal hipopresiva.

Los sujetos están familiarizados con TAH pero con menos de un mes de experiencia en la técnica (Figura C). Esta maniobra debían de realizarla dos veces, con un descanso de 1 minuto entre cada repetición. La TAH se realizó exhalando al máximo todo el aire haciendo una apnea espiratoria y posteriormente intentando abrir al máximo las costillas para posteriormente mantener durante 5 s en posición de Tabletop.

Figura 2. Las fotos nos muestran las posiciones en las que las mediciones EMG se hicieron durante los tres ejercicios. (A) Tabletop , en decúbito supino, piernas y rodillas a 90º sin instrucción de abdominal hollowing, (B) Tabletop, en decúbito supino, piernas y rodillas a 90º con instrucción de abdominal hollowing (C) Tabletop, en decúbito supino, piernas y rodillas a 90º con TAH.

                                                                                                      

A

B

 

C

e)       Medición

Las grabaciones de EMG se realizaron con un electromiógrafo MEGA6000T8 donde la muestra fue tomada a 1000 Hz. Los electrodos de superficie de 30 mm de diámetro que se colocaron con una separación del centro de uno a otro de 2,2 cm (Ng 1998).

Todos los músculos abdominales se registraron en el lado derecho mediante la colocación de los electrodos de superficie en paralelo a las fibras musculares. Para el RA, los electrodos se colocaron en una orientación craneal / caudal a 2 cm por debajo del ombligo y 1 cm lateral a la línea media. Para el IO, se colocaron horizontalmente a 2 cm por debajo y medial a la espina ilíaca anterosuperior (Marshall y Murphy 2003).

Los valores medios de RMS fueron exportados a Excel y se calcularon los valores medios para los dos ensayos de cada maniobra.  Estos fueron normalizados al % de los más altos de la MCV registrado para cada músculo.

f)        Proceso de datos.

La EMG fue procesada a través de software Megawin v.2.4 (Mega Electronics. Ltd.). Los valores fueron exportados a Root Mean Square (RMS) la EMG se calculó a través de la media de los datos básicos de cada músculo y maniobra en la posición estática final durante 5 sg. La EMG de cada músculo durante los diferentes ejercicios se normalizaron y se expresó como el por ciento de los más altos valores de las amplitudes de EMG observadas para ese músculo en la MCV.

g)       Metodología estadística

Los valores descriptivos se muestran como la media y la desviación estándar. La comparación de la actividad electromiográfica entre los músculos de un mismo ejercicio se realizó mediante la prueba de Wilcoson y entre la actividad eléctrica de un mismo músculo en los diferentes ejercicios se realizó mediante la prueba de Kruskal-Wallis con un post hoc de Dunn cuando fue pertinente.

Se realizó con el paquete estadística SPSS V.19, salvo la prueba de Dunn que se realizó a posteriori, mediante cálculos realizados en una hoja de cálculo Excel.

 

6.    RESULTADOS

Los resultados de un músculo en comparación con las tres maniobras fue realizada mediante la prueba de Kruskal-Wallis con un post hoc de Dunn cuando fue pertinente. En la actividad del RA se encontró diferencias significativas en AHS y THA de P<0,05. Y también en el RA en el AHC  con respecto a la THA (P<0,05). Con respecto al OI se encontró diferencias significativas en entre AH sin instrucción y con instrucción (P<0,05).

El AHC causó un aumento significativo de los niveles de EMG del OI (P=0,042), pero no del RA (P=0,131) en comparación con AHS (Gráfica 1). Esto nos corrobora los estudios realizados sobre esta técnica AHC donde hay una mayor actividad eléctrica sobre músculos abdominales profundos (OI/TRA) y una disminución de actividad de RA que sin instrucción, aun no siendo estos últimos significativos.

Grafica 1. AHS vs AHC

Comparación de AHS y el AHC de la actividad EMG de los músculos abdominales (porcentaje de la máxima contracción voluntaria (MCV)).

THA= técnica abdominal hipopresiva, AHS= Abdominal hollowing sin instrucción, AHC= Abdominal hollowing con instrucción, OI= Oblicuo interno, RA= Recto abdominal

La TAH causó una disminución significativa de los niveles de EMG del RA, en comparación con el  AHS (P=0,042) (Gráfica 2) y AHC (P=0,041) (Gráfica 3). Pero con respecto al OI no se encontró diferencias significativas en comparación con en AHC (P=0,138) y AHS (P=0,176) (Gráfica 2). Esto nos puede llevar a la conclusión de que la TAH produce una actividad eléctrica del OI moderada y una baja actividad eléctrica para el RA menor que el AH con y sin instrucción.

 

Grafica 2. TAH vs AHS

Comparación de TAH y el AHS de la actividad EMG de los músculos abdominales (porcentaje de la máxima contracción voluntaria (MCV)).

THA= técnica abdominal hipopresiva, AHS= Abdominal hollowing sin instrucción, OI= Oblicuo interno, RA= Recto abdominal

Grafica 3. TAH vs AHC

Comparación de TAH y el AHC de la actividad EMG de los músculos abdominales (porcentaje de la máxima contracción voluntaria (MCV)).

THA= técnica abdominal hipopresiva, AHS= Abdominal hollowing sin instrucción, OI= Oblicuo interno, RA= Recto abdominal

Los resultados de Wilcoxon con tres vías no paramétricas del ANOVA mostró diferencias significativas en la actividad EMG de los músculos abdominales en la misma maniobra. En dos de los tres ejercicios se observaron diferencias significativas (P<0,05) de los músculos OI y RA (P=0.043) en el AHC y la TAH entre ambos músculos (Gráfica 4). Y si estos datos se comparan con el AHS, hay un aumento de la actividad eléctrica del OI y una disminución de la actividad eléctrica del RA para ambos. Aunque se puede observar un mayor incremento del OI para el AHC y una mayor disminución del RA para la TAH.

Grafica 4. Relación OI vs RA

Comparación músculos OI y RA de la actividad EMG en la misma maniobra. (porcentaje de la máxima contracción voluntaria (MCV)).

THA= técnica abdominal hipopresiva, AHS= Abdominal hollowing sin instrucción, OI= Oblicuo interno, RA= Recto abdominal

 

I.                    DATOS ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS.

 

Con respecto a los datos descriptivos (tabla 1) el AHS nos revela unos valores medios muy similares del % de la MCV del  OI (13,60 SD±7,30) y del RA (13,20 SD±3,27). Aunque la desviación es mayor en el OI.

Si lo comparamos con el estudio de Bjerkefors A. 2010 donde se registró AHS y AHC del OI y del RA. En el AHS del OI llegamos a la conclusión de que su actividad muscular es intermedia en comparación con otros ejercicios, ya que, hay ejercicios que lo superan en valores medios, como los dos ejercicios en cuadrupedia (four point kneeling with straight right leg lifted horizontally y four point kneeling with right leg arm lift) otro que es similar a Tabletop, en supino (bridging with right leg lift) y otros dos valores medios, inferiores al Tabletop, también en supino (crook lying y bridging).

Con respecto al RA se observa un valor medio mucho mayor que en todos los demás ejercicios, en comparación con los estudios anteriormente citados. Esto puede ser debido a que, el tabletop es un ejercicio más exigente o más avanzado para el control de los músculos abdominales.

El AHC nos da valores medios más elevados del % de la MCV del OI (29,40 SD±16,16) que las demás maniobras e incluso comparada con otros estudios nos da resultados de media algo más elevados que en posiciones de cúbito supino (Bjerkefors A. 2010, Pakkanaporn 2009, Urquhart 2005), cuadrupedia (Bjerkefors A. 2010, Pakkanaporn 2009), de pie (Pakkanaporn 2009) y en prono (Beith ID 2001, Pakkanaporn 2009). Pero también nos da unos valores más elevados para el RA (11,60 SD±2,30) en comparación con los estudios citados anteriormente.

La TAH aporta valores medios más elevados que el AHS (13,20 SD±7,30) con respecto del % de la MCV del OI (20,20 SD±10,13). Y menores para el RA (4,20 SD±1,64) tanto en AHC (11,60 SD±2,30) como en AHS (13,20 SD±3,27). Si se compara los valores medios del RA con otros estudios de AHC, dan valores similares a la posiciones de cúbito supino (Bjerkefors A. 2010, Pakkanaporn 2009, Urquhart 2005), cuadrupedia (Bjerkefors A. 2010, Pakkanaporn 2009), de pie (Pakkanaporn 2009) y en prono (Beith ID 2001, Pakkanaporn 2009). Y con respecto al RA (4,20 SD±1,64) nos dan valores muy similares a estos estudios anteriormente comparados.

 

7.    DISCUSIÓN

Este estudio investigó la actividad EMG de los músculos abdominales durante AHS, AHC y la TAH en la posición de Tabletop. Los valores medios del AHS eran muy similares y fueron producidos sin ninguna acción voluntaria del sujeto, esto sirvió como valor referencial para las dos técnicas de AHC y TAH. Se llegó a la conclusión de que:

1.      La actividad en el OI fue evidente en todas las maniobras, pero con mayor actividad en el AHC, en posición Tabletop, obteniendo diferencias significativas con el AHS. Estos resultados sugieren por lo tanto que es posible aumentar la actividad del OI durante AHC y mantener la actividad del RA.

2.      La actividad del RA de la TAH disminuyó significativamente no sólo con el AHS si no también con el AHC.

3.      La TAH produjo más activación en el OI que con el AHS y se obtuvo unos valores medios aproximados de 20% de la MCV.

Con esto concluimos que, el AHC y TAH provocan valores medios de activación eléctrica en el OI en torno a un 20-30% de la MCV. Además producen una diferencia significativa (P<0,05) entre el OI y RA. Con lo cual, estos resultados están en consonancia con los de Richardson y Jull 1995, donde recomiendan entorno a un 25% de la MCV para la mejora de la activación de los músculos profundos y una baja actividad de los músculos superficiales.

En la posición de  Tabletop se obtuvo, en las tres maniobras, unos valores medios entre 13-29 del % de la MCV en el OI y 4-13 del % de la MCV en el RA. Estos valores están dentro de los considerados como ejercicios de co-contracción de la faja abdominal para la mejora de LBP.

 

8.    CONCLUSIÓN

Estas dos maniobras producen diferencias significativas entre músculos profundos y músculos superficiales. Ya sea por una mayor activación en el OI o por una disminución en el RA.

La posición del Tabletop puede ayudar como ejercicio más avanzado, a los ya conocidos, para la mejora del control de la estabilidad y el control del AHC.

La TAH podría contribuir como técnica para la desactivación de la actividad eléctrica de la musculatura superficial. Está claro que el Método Pilates aporta evidencias científicas que dan consistencia a este método.

Como conclusión, las escasas evidencias científicas, a causa de su corta “vida”, hace que la TAH pueda aportar nuevas investigaciones. Está claro que la THA y el AHC no pueden unirse, pero tal vez, en un futuro no muy lejano, puedan complementarse.

 

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ANEXO

 

I.                    ANEXO 1

CONSENTIMIENTO FIRMADO

El presente documento pretende demostrar el consentimiento por parte de la persona firmante para la utilización de los datos facilitados por su parte para que los mismos puedan ser utilizados durante la realización de un estudio acerca de la actividad eléctrica en los músculos abdominales.

El objetivo de este estudio es evaluar los niveles de actividad de los músculos abdominales del Oblicuo Interno (OI) y del Recto abdominal (RA) durante tres acciones o maniobras: El abdominal hollowing con instrucción (AHC), el abdominal hollowing sin instrucción (AHS) y la técnica Abdominal Hipopresiva (TAH) en posición de Dying Bugs, en cúbito supino.

Este estudio constará de la realización de una prueba de máxima contracción voluntaria, conociendo los riesgos que entraña una prueba de esfuerzo máxima.

 Los sujetos declaran que no padecen ninguna enfermedad, ni hipertensión, problemas cardíacos o respiratorios.

A los sujetos se les realizara una serie pruebas como: medición de la talla, peso, índice de masa corporal, pliegues cutáneos con el fin de procurar unos datos más reales para nuestro estudio.

La participación en este estudio es gratuita y no es obligatoria pudiendo el sujeto acceder a todo tipo de datos del estudio.

Los datos obtenidos serán utilizados para sacar datos estadísticos para la realización del estudio pero nunca serán difundidos.

 

Don:___________________________________________ con DNI:_______________

He leído y acepto las condiciones establecidas en el presente documento.

León, a _____de ________de ______ Firma:

 

II.                 ANEXO 2

DATOS PERSONALES

 

NOMBRE Y APELLIDOS:

EDAD:

SEXO:

ALTURA:

PESO:

PLIEGUE CUTANEO 1:

PLIEGUE CUTÁNEO 2:

IMC:

ENTREVISTA

¿Cuánto llevas haciendo pilates? (colorea el que corresponda)

Menos de 1 mes       entre 1 y 6 meses       de 6 meses a 1 año       de 1  a 2 años         + de 2 años

 

¿Cuánto llevas haciendo abdominales hipopresivos? (colorea el que corresponda)

Menos de 1 mes       entre 1 y 6 meses       de 6 meses a 1 año       de 1  a 2 años         + de 2 años

 

 

 


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